| Qué es Valeriana | Dónde Estamos | Contactar | Enlaces | Colaboran | Donaciones | Mapa del Sitio |
Image Asociación Valeriana
Inicio arrow Nuestro Rincón  
viernes, 10 de febrero de 2012

Aprendí que si las cosas van mal,yo no tengo por qué ir con ellas.

Nuestro Rincón
DIME CON QUIEN... PDF Imprimir
Sección: Literatura
domingo, 05 de septiembre de 2010

Dime con quién andas y te diré quién eres

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

            Ese dicho tiene mucho de cierto: las personas suelen rodearse de quienes comparten sus creencias, gustos, profesión, ideas políticas, etc. (el deportista tiene amigos deportistas, el parrandero se junta con parranderos; el ratero forma parte de una pandilla que se dedica al robo y así sucesivamente). Sin embargo también tiene mucho de falso, pues quienes te rodean no necesariamente definen quién eres, en el sentido de influir sobre ti (un estudiante puede sacar buenas calificaciones aunque sus amigos reprueben; una señora puede mantener viva su fe aunque su esposo e hijos no sean creyentes, etc.). 

Desafortunadamente algunos toman ese dicho como advertencia: ¡ojo!, la gente piensa que eres igual a quienes te rodean, por lo cual debes cuidar mucho con quién te juntas, no sea que los demás piensen mal de ti. Esta mentalidad es en buena medida responsable de la discriminación que practicamos desde la infancia. En la escuela nadie quiere juntarse con el niño rechonchito que es torpe para los deportes; la niña que no es tan bonita o tan simpática no tiene amigas. En todos lados siempre existe el grupo de los 'buena onda' y el grupo de los que nadie toma en cuenta, de los que no tienen con quién sentarse a comer, de los que nunca son elegidos cuando se trata de formar equipos. En la universidad, en el trabajo, en el grupo de amigos, incluso en la comunidad parroquial siempre hay alguien a quien todos le hacen el 'feo', con quien nadie quiere ser 'visto' para no 'quemarse', con quien nadie quiere 'andar' para no dar la impresión de que es como esa persona. Practicamos la discriminación con una naturalidad aterradora. Casi sin darnos cuenta de ello vamos constantemente por la vida 'pintando nuestra raya', dejando fuera de los estrechos límites de quienes consideramos 'aceptables' a muchos seres humanos a los que evaluamos y reprobamos por su aspecto físico, inteligencia, simpatía, color de piel, calidad de ropa, año -y modelo- de coche, tamaño y ubicación de su casa, ocupación y sueldo anual, y un sinnúmero más de trivialidades que nos hacen apartarnos de ellos sin motivo justificado.

Te preguntan con quién andas y tú gozas al afirmar que con pura gente 'bonita', 'cool', 'chida'. Crees que por eso 'ya la hiciste', pero Dios tiene otra opinión muy diferente al respecto. Para Dios eso de 'dime con quien andas' significa lo opuesto de lo que el mundo cree: que aquellos con los que andas no te 'queman', todo lo contrario, muestran tu grado de amor cristiano, de compromiso para vivir tu fe. Pensemos en la madre Teresa de Calcuta. ¿Alguien podía creer que era despreciable porque andaba entre personas que muchos consideraban despreciables? Claro que no, todo lo contrario. Su cercanía con los más pequeños no la empequeñecía, la hacía grande: mostraba su gran corazón, su enorme capacidad de amar, su cristianismo auténtico.

Jesús jamás se preocupó por el 'dime con quien andas', y ¡vaya que pensaban mal de Él porque aceptaba comer con publicanos y pecadores!, pero a Él eso lo tenía sin cuidado, lo que le importaba era acercarse a quien lo necesitara. Lo vemos en el Evangelio que se proclama hoy en Misa: Jesús no tiene inconveniente en aguardar, entre pecadores, a que Juan lo bautice en el Jordán. Los Evangelios nos muestran una y otra vez cómo Jesús se empeña en derribar las barreras que los seres humanos construimos para separarnos de otros. A Dios no le gusta nuestra costumbre de discriminar.

Hoy se lee un trozo de un discurso que San Pedro pronuncia para dejar bien claro que el cristianismo es para todos, judíos y paganos por igual, donde afirma: "Dios no hace distinción de personas" (Hch 10, 34), es decir, Dios acepta a todos por igual. Alguien puede objetar: "es que en este mundo no se puede vivir así, hay que hacer 'distinción de personas' porque hay gente de la cual es mejor alejarse porque puede ejercer mala influencia sobre nosotros o sobre nuestros jóvenes o niños". Ante esto cabe responder que hay que diferenciar, con prudencia y sentido común, las personas cuyo trato con nosotros o nuestros hijos puede resultar en verdad perjudicial (evitar lo que las abuelas llamaban 'andar en malas compañías'), de las personas a las que estamos juzgando injustamente, sólo por apariencias. ¿Cómo saber la diferencia? Dándonos la oportunidad de ir más allá de lo superficial, dándoles la oportunidad de mostrarnos quiénes son en realidad. Debajo del traje de cuero negro y los pelos picudos y verdes de un chavo banda muy probablemente se esconde un chamaco asustado que quiere disimular su vulnerabilidad y desesperada necesidad de cariño bajo un aspecto feroz. Detrás de la cara de pocos amigos de esa persona que vive o trabaja cerca de nosotros quizá se oculta un corazón de oro, ávido de recibir y dar afecto. ¿No te ha sucedido que la primera vez que viste a quien hoy es tu gran cuate o cuata, te cayó gordo, te pareció 'sangrona?¿Qué sucedió?,que le diste una oportunidad, y descubriste su valor. 

En el Jordán había muchos aguardando ser bautizados y seguramente también muchos otros que los veían desde lejos, juzgándolos indignos de su amistad y cercanía. Qué lástima. Si éstos se hubieran dado la oportunidad y se hubieran acercado, se hubieran encontrado con Aquel que suele estar donde menos se le espera...

 
EL VALOR DEL AGRADECIMIENTO PDF Imprimir
Sección: Literatura
viernes, 03 de septiembre de 2010

El agradecimiento surge cuando una persona se siente en deuda con otra, porque le ha producido algún bien, le ha prestado un servicio ó le ha hecho algún regalo.

Las personas agradecidas se alegran por los bienes recibidos, los reconocen y están dispuestas a corresponderlos.

No se trata de devolver favor con favor, ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las calidades humanas de quienes nos honran con sus dones.

Cada uno tiene siempre mucho que agradecer, y cuidar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento.

Entre los bienes que más agradece el hombre se encuentran la vida, la salud, la amistad, la lealtad y las enseñanzas de sus antecesores.

La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que puede recibir una persona en cualquier época y lugar del mundo.

«PARA SER AGRADECIDOS»

a.- Admitamos que necesitamos a los demás.

b.- Reconozcamos las obras de los otros.

c.- Incluyamos en nuestro lenguaje expresiones de agradecimiento.

d.- Aceptemos que muchas de las cosas buenas que tenemos, se deben a lo que otras personas nos han dado: amor, protección, cuidados, talento, sabiduría.

«LA INGRATITUD»

La ingratitud es índice de soberbia y egoísmo, cuando no de mala fe.

El ingrato se caracteriza porque ignora ó pretende ignorar el bien que le hacen los demás.

Está tan acostumbrado a obtener siempre lo mejor para sí, que no le es nada fácil reconocer los méritos ajenos.

Los favores que recibe, lejos de inspirarle agradecimiento, le inspiran rencor.

La ingratitud puede provenir también de una especie de descuido,, de mediocridad espiritual.

En este caso, específico, aunque no hay mala fe, no deja de ser triste, porque produce desconsuelo en aquellos que se esmeran por hacernos el bien sin obtener nunca la más mínima voz de aliento, ni el más ínfimo signo de reconocimiento por parte nuestra.

«OBSTÁCULOS PARA EL AGRADECIMIENTO»

a.- La vanidad, que impide a muchos reconocer el aporte de los demás en sus propios logros.

b.- La costumbre de encontrarle defectos a todo, que lleva a desconocer, por detalles sin importancia, lo valioso de un esfuerzo ó los méritos de un trabajo bien hecho.

c.- La envidia y el resentimiento, que hacen tomar como ofensa las bondades recibidas de los otros.

d.- La falta de humildad y de grandeza, que hacen ver el agradecimiento como una muestra de debilidad.

 

                                              Recopilado por RICUARTE.

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
TIPOS DE PENSAMIENTOS PDF Imprimir
Sección: Salud
miércoles, 18 de agosto de 2010

PENSAMIENTOS NECESARIOS.

Son aquellos que se refieren a nuestra rutina diaria como: "que comemos, que tengo que hacer hoy, cuándo tengo que pagar el alquiler, etc...En suma los que tratan de nuestra vida normal y diaria.

 

PENSAMIENTOS INÚTILES.

Son los que tienen utilidad ni constructiva ni particularmente negativa. Se refieren a cosas del pasado, como "si esto no me hubiese ocurrido, por qué me dijo eso, si solo hubiera hecho esto o lo otro, etc...Demasiados pensamientos sobre algo que ya no podemos cambiar.

Los pensamientos inútiles tratan tambíen sobre el futuro, como " ¿ qué va ha ocurrir si...? ¿ cómo va a ocurrir...?, ¿ qué haré si...?,etc". Muchos de nuestros pensamientos entran bajo esta categoría de pensamientos inútiles ( y la ciencia dice que diariamente creamos entre 30.000 y 50.000 pensamientos ) y aunque no son negativos, aún así nos vacían de nuestra fuerza interior y nos hacen sentir cansados.Nuestra habilidad de concentrción también se debilita mediante los pensamientos inútiles; y por eso si tenemos muchos de tales pensamientos iutilizaremos mucha más energía y tiempo para llevar a cabo una tarea.

LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS.

Son los más dañinos, especialmente hacia nosotros mismos. Aparte del impacto que puedan causar en los demás, estos pensamientos causan una gran pérdida de nuestra paz y fuerza interior. Los pensamientos negativos están basados en la ira, avaricia, expectativas insatisfechas, desacuerdos, celos, etc. Si nuestros pensamientos están basados en estas debilidades es cómo si estuviéramos envenenando nuestra propia mente y también la atmósfera de nuestro alrrededor.

No importa cuánta razón tengamos, pensando con negatividad siempre seremos los perdedores ya que los pensamientos negativos nos arrebatan nuestro autorespeto  y tambén los demás pierden el respeto hacia nosotros. Por lo general vemos que la gente que piensa muy negativamente sobre los demás a menudo se encontrará sola, aunque tenga muchas relaciones. Si por ejemplo, tenemos pensamientos de ira, los demás intentarán evitarnos ya que la ira es como un fuego que destruye y hace daño y nadie puede acercarse a tal fuego.

LOS PENSAMIENTOS POSITIVOS.

Son los únicos que nos permiten acumular fuerza interior y nos capacitan a ser constructivos. Los pensamientos contructivos son los que siempre dan beneficio a todas las situaciones sin atraparnos en la experiencia externa de una situación. Pensar en positivo no significa que que ignoremos la realidad a nuestro alrrededor y pretender vivir en lo irreal o pretender ser otro. Por ejemplo: cuándo paseamos por la calle y hay mucha basura por todas partes, el decir que no lo veo, que no huelo nada, es irreal, o cuándo estamos enfermos y nos repetimos una y otra vez : estoy sano, esto no es lo que queremos decir con pensamiento positivo. Pensar positivamente significa ver los problemas y reconocer su realidad, pero al mísmo tiempo ser capaces de encontrar soluciones a ese problema.

A menudo, esto requiere tolerancia, paciencia y sentido común. Es fácil ser pesimista, así como ser optimista, pero necesitamos ser muy cuidadosos y maduros si queremos ser relistas. Una persona que piensa positivamente será consciente de las debilidades de los demás a su alrrededor pero aún así, dirigirá su atencion hacia las buenas tendencias sobre todo.

 

 

 

 

 

 

 

 
GELOTOFOBIA PDF Imprimir
Sección: Salud
martes, 10 de agosto de 2010

La risa es muy sana. Pero a todos nos ha sucedido alguna vez estar en un determinado sitio y pensar que personas que están cerca se ríen de nosotros. Normalmente, es una coincidencia –su risa procede de algo que les están diciendo- y no le damos mayor importancia

Pero, para algunas personas, esto constituye un verdadero problema, pues consideran que cualquier carcajada de su entorno está relacionada con ellas, es decir, sufren una especial sensibilidad al ridículo causada por las risas ajenas. Y ello les puede llegar a generar un ataque de ansiedad, con sudores, mareos y temblor.

Es lo que se conoce como gelotofobia, palabra que, como casi siempre en estos casos, procede del Griegofobos significa miedo y gelos se traduce por risa- y, por tanto, puede definirse como miedo a las risas de los demás, lo cual, a fin de cuentas, no es sino miedo al ridículo.

Suele suceder a personas jóvenes –generalmente adolescentes- que sufren la inseguridad y timidez propia de sus años. Pero, en los casos más graves, genera aislamiento social e incluso depresiones severas en la edad adulta. Y hay que señalar que, cuando esa burla no es figurada, sino real, nos hallamos ante el bullying o acoso escolar.


Para evitar que aparezca este problema, los padres pueden seguir algunas pautas. Así, por ejemplo, es conveniente explicar al niño qué comportamientos son correctos y cuáles incorrectos. De esta manera, sabrá siempre si está obrando bien o no. Si no se le inculcan estos principios, el niño no sabrá qué hacer en determinadas circunstancias y, si se decide a hacer algo, al no saber si es lo correcto, pensará con más facilidad que se están riendo de él.

Igualmente, a la hora de criticar una de sus conductas, no debemos ponerle ejemplos de otros niños, ya que esto puede producirle complejo de inferioridad. Es mejor exponerle directamente cuál es la conducta correcta.


La gelotofobia es una forma de miedo al ridículo

Todos hacemos el ridículo en algún momento. Por eso, es importante enseñarle a tolerar esas sensaciones o, dicho de otro modo, a reírse de sí mismo. Éste es un ejercicio muy sano cuando es natural.

De este modo, será más difícil que el muchacho desarrolle la gelotofobia. Pero, si aún así sucede, debe ponerse en manos de un especialista. La mejor terapia es –como en todas las fobias- tratarlo de modo progresivo, es decir, apartar al niño de situaciones sociales que puedan generarle miedo para luego ir progresivamente –empezando por las más sencillas- dejándole asumirlas y afrontarlas.

 
MOTIVACION PDF Imprimir
Sección: Salud
martes, 03 de agosto de 2010

 

 

La motivación está muy ligada a los instintos básicos que garantizan la supervivencia. De forma más o menos directa, todo lo que mueve a una persona tiene algo que ver con garantizar los recursos para su alimentación, procreación e integridad. Sin embargo, el objeto de los deseos trasciende las necesidades físicas, la parte más animal del ser humano. A mediados del siglo XX, Abraham Maslow elaboró su teoría sobre la motivación humana que plasmó en una figura, la Pirámide de Maslow. En ella jerarquizó las fuentes de motivación de las personas: situó como prioridad principal satisfacer las necesidades básicas del organismo, que una vez cubiertas darían lugar a la motivación por la protección y seguridad y, con posterioridad, a la necesidad del amor y la pertenencia a un grupo. Luego se hallaría el interés por la valoración social y, en último lugar, quedaría la motivación por sentirse plenamente autorrealizado. Estas motivaciones básicas podrían explicar la mayor parte de las conductas diarias de una persona que, en una sociedad en la que no faltan los recursos básicos, se centran sobre todo en la seguridad que pueden aportar unos ingresos estables, conservar y fomentar las relaciones sociales para cubrir las necesidades de afecto, pertenencia a un grupo o familia y, para acabar, la motivación por sentirse valorado por los demás y sentirse conforme con todo ello.

Ataque o huida

A esta clasificación se añade un instinto básico que puede determinar la forma de comportarse cuando se trata de afrontar los problemas, que es la motivación para el ataque o la huida. Todos los seres vivos y, por tanto, también las personas, cuando se sienten amenazados por una situación problemática emprenden dos tipos de conducta: enfrentarse al peligro o escapar para evitar cualquier daño. En la vida cotidiana, esta dicotomía se muestra de una manera mucho más sutil, ya que las amenazas no son tan evidentes y se asocian con los problemas que generan estrés. Para cada problema, la persona decide cuál es la opción que más le conviene para disminuir su ansiedad: o bien hacerle frente o evitarlo. Aquellas que se decantan por la evitación son más propensas a sufrir ansiedad o depresión porque el origen de su motivación es el miedo, por lo que tienden a huir de los problemas y acaban acumulando demasiados conflictos sin resolver.

¿Conseguir el éxito o evitar el fracaso?

 También se definen dos perfiles de personas en función de cómo orientan sus motivaciones. O bien se mueven por conseguir el éxito o bien concentran toda su energía para evitar el fracaso. En ambos casos pueden ser individuos que cosechen grandes éxitos en la vida, pero, de la misma forma que la clasificación anterior, los que intentan evitar el fracaso o error caen con más facilidad en el estrés, ya que el miedo se convierte en uno de los protagonistas en su vida. Por el contrario, las personas motivadas por el acierto y con ganas de alcanzar el éxito destilan menos preocupación y más optimismo. Abundan los síntomas psicológicos que se vinculan con la desmotivación. La depresión es uno de los principales. Es muy importante que la persona busque ayuda para recuperar una percepción realista de su situación. Por lo general, la depresión está relacionada con expectativas poco alcanzables que, en lugar de motivar a la persona para conseguirlas, agudizan el estrés y la decepción por no alcanzarlas. Otra de las causas habituales de pérdida de interés se halla en el establecimiento de objetivos por debajo de las capacidades. Cuando alguien se acomoda en exceso o, simplemente, se le proponen objetivos poco alentadores, la motivación puede empezar a escasear pronto.

Motivación intrínseca y extrínseca

La motivación intrínseca se evidencia cuando el individuo realiza una actividad por el simple placer de hacerla, el deseo por conseguir lo que uno se propone y se encuentra así una fuente de energía para alcanzar el propósito planteado. Tiene que ver con objetivos personales, como la autosuperación o la sensación de placer. La motivación extrínseca depende de elementos externos a la persona, se asocia a lo que se recibe a cambio de una actividad y no a la actividad en sí, como, por ejemplo, lo que se consigue siguiendo las normas impuestas por una familia, las obligaciones del trabajo (dinero, moda), de pertenencia a un grupo, etc.

También la personalidad incide en la motivación. Hay personas que buscan a menudo el afecto, atención y cariño de los demás, por lo que sus motivaciones principales se encontrarán en las relaciones sociales. Otro perfil es el relacionado con la admiración, que aparece en aquellas personas que disfrutan sintiendo reconocimiento. Otras se mueven por la exigencia en sí mismos y por controlar hasta el más mínimo detalle, por tanto su motivación es el perfeccionismo. En todos ellos, si no se obtiene la satisfacción deseada, se abre la puerta a la tristeza y la frustración.

Cuando la motivación falla

Los recursos para afrontar la falta de motivación son varios, pero dos de los principales están relacionados con el adecuado establecimiento de objetivos y con la tolerancia de la decepción causada por no alcanzar alguno de ellos.

 Para evitar que aparezca el estrés vinculado a las metas demasiado ambiciosas, conviene realizar un ejercicio de realismo y evaluar si lo que se está intentando conseguir es alcanzable. Si se concluye que los objetivos planteados son excesivos habrá que abandonarlos o postergarlos para conseguirlos más adelante y centrar las energías en aquello que es alcanzable en poco tiempo. Se cimenta así la motivación, que se alimenta de sí misma para multiplicarse y prepararse para nuevos propósitos. Si el objetivo que se persigue no se logra, hay que plantearse volverlo a intentar o sustituirlo por otro más asequible. Pero las lamentaciones con sensación de victimismo no ayudarán a recuperar la motivación. Al contrario, alimentarán la desesperación.

También es importante que las motivaciones principales sean intrínsecas y que los motivos que nos mueven sean personales; si no, se corre el riesgo de que lo impuesto desde fuera entre en conflicto con los intereses individuales y pueda decaer el estado de ánimo por no atender a las necesidades individuales. En conclusión, es aconsejable elaborar un pequeño listado con motivaciones principales para convertirlas en metas más pequeñas a corto plazo y dejar que aparezca la sensación de que esos objetivos son posibles y alcanzables para empezar a actuar. Debemos ser conscientes de que no todo saldrá a la perfección, con lo que se prevendrá la decepción ante posibles obstáculos.

 
<< Inicio < Anterior 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Siguiente > Final >>

Resultados 100 - 108 de 343